Sirena

Una de las sirenas de bronce que descansan al borde del lago, en el Monumento a Alfonso XII, de los Jardines del Buen Retiro.

NACHA


I hope that i don't fall in love with you, un viejo tema de Tom Waits, que un amigo trajo a mi memoria y con él un recuerdo de tiempos pasados, de esos años en que aun conservábamos algo de inocencia. La fotografía es de una escultura en Pinto, como siempre, escapando del curro.


Nacha era la camarera, que coño camarera, era la dueña absoluta del aire que se respiraba en aquel local. Era un sitio al que iba alguna que otra vez de forma esporádica hace ya muchos años, cuando aun era un lobezno que intentaba aullar alto, sin entender que haciéndolo en la dirección del viento el esfuerzo es menor y te encuentras las lunas más hermosas. Cosas de jóvenes.
Algún conocido de vista, un triste de esos que se te acoplan para sacar provecho, me confesó que ella era la causante de esperar al viernes por la noche con la avidez de un zahorí sediento que ha perdido su vara. Lógicamente estas palabras son mías, el susodicho necio expreso su “sed” de otra forma más vulgar que podréis imaginaros.

Nacha repartía billetes al paraíso con su simple sonrisa, con la misma facilidad que condenaba a muerte clavando su mirada si alguien se pasaba de listo. Era joven, creo que de mi misma edad, pero se las sabia todas. No podías acercarte a menos de dos metros sin su permiso. Una vez por accidente, camino de la salida mirando a mi espalda mientras me despedía de alguien, casi me doy de bruces con ella (en una de las pocas veces que salía de la barra a recoger vasos) y estuve a punto de quemarme. Me lo pagó con una sonrisa y un ladeo de cabeza mientras pasaba a escasos centímetros de mí con las copas en alto. Esa noche me llevé mi billete.

Hasta ese momento no la había prestado especial atención. Sí, era una chica radiante y que mostraba la humildad de no creerse la divina del lugar, pero inalcanzable, para que perder el tiempo pasándolo mal. Las circunstancias o las casualidades hicieron que al fin de semana siguiente cerrase el local en compañía de un par de amigos. Era la primera vez que me quedaba hasta tan tarde allí (realmente estuvimos toda la noche), por lo general era el lugar de inicio de la velada, no de echar el cierre. Así que pude fijarme más tiempo en ella y para mi sorpresa cada vez que pasaba por el lado de la barra en el que yo estaba sentado, ella en mí. No pasó nada aquella noche, nunca pasó nada, nunca sabré si pudo haber pasado algo. Nunca me atreví. Pero aquella noche, sin razón alguna, me regaló todos sus billetes al paraíso.

Desde entonces el nombre de Nacha me resulta irresistible.

I hope that i don't fall in love with you

Espero no enamorarme de ti
Porque enamorarme me hace sentir deprimido
Bueno, la música suena y me muestras tu corazón para que lo vea
Tengo una cerveza y ahora oigo como estas llamándome
Y yo espero no enamorarme de ti

El garito esta lleno, hay gente por todas partes
Y me pregunto si debería ofrecerte esta silla
Bueno, para sentarte junto a este viejo payaso, tendremos que cambiar ese ceño
Creo que podremos hacerlo antes de que la tarde desaparezca,
Y espero no enamorarme de ti

Puedo ver que eres una solitaria como yo,
Empieza a ser tarde y a ti te gustaría algo de compañía
Bien, estamos los dos, te miro a ti y tú me devuelves la mirada
El tipo que estaba a tu lado se ha ido, la silla junto a ti esta libre
Y espero que no te enamores de mí
Espero que no te enamores de mí

Es la hora de cerrar, la música va apagándose
Se piden las últimas copas y creo que pediré otra birra
Me doy la vuelta para mirarte, y no te veo por ninguna parte
Busco por todo el bar el rostro que he perdido, y se que me tomaré otra más
Y creo que me acabo de enamorar de ti.

- Tom Waits